De barra, palillos y servilletas en el suelo.

UN BAR COMO DIOS MANDA.

Como antaño. Bareto nace porque nos entusiasman los bares de siempre. La caña y la tapa. El vermut de grifo. El plato del día. La comanda a voz en grito. Rendimos tributo a las tascas en las que hemos pasado infinitas horas, que vuelan del reloj.

Al fin y al cabo, ¿cómo íbamos a cambiar? Tenemos el legado de haber sido el café de tertulia donde se gestó la generación del 27.

Somos de charla de bar, palillos en el suelo y servilletas que no limpian.
Somos castizos.
Somos de Bareto.

¿Y nos llaman tabernarios? Gracias por el piropo.

SIN SOLES, SIN ESTRELLAS; PERO CON CERVEZA FRÍA.